En su origen, la mezcla del licor y café fue un invento de los soldados españoles en la guerra de Cuba, mismo que ayudaba a dar coraje para entrar en combate. De ahí la analogía "tomar corajillo".

La mezcla del licor de hierbas español con el extracto de café, fue una idea mexicana, que al combinar lo dulce y cítrico del licor con la intensidad del café espresso, logran una perfecta sintonía de sabores. Debido a estas características no tardó en popularizarse en bares y restaurantes de la Ciudad de México expandiéndose no solo los demás estados estados de la república sino en todo el continente.